ARIZONA, Estados Unidos.— La construcción del muro fronterizo impulsado por el Gobierno de Donald Trump provocó la tala del último árbol de una antigua arboleda en el sur de Arizona, pese a las protestas de activistas y ambientalistas que durante más de dos meses intentaron impedir su desaparición.

El ejemplar, un álamo conocido por los manifestantes como “La Abuela”, fue derribado el 5 de octubre en la localidad de Lochiel, cerca de la frontera con México, para abrir paso a la construcción de una segunda barrera metálica. Organizaciones conservacionistas estimaban que el árbol tenía entre 200 y 250 años, aunque una evaluación científica posterior situó su antigüedad máxima en aproximadamente 146 años.

La tala se produjo durante un operativo de agentes de la Patrulla Fronteriza, quienes intervinieron en el campamento levantado por los manifestantes alrededor del árbol. Según reportes de medios locales, al menos una decena de personas fueron arrestadas, mientras otros activistas denunciaron que algunos fueron retirados por la fuerza del lugar.

La protesta había comenzado después de que otros tres árboles de la misma arboleda fueran cortados en julio. Desde entonces, ambientalistas y defensores del territorio permanecieron en la zona, incluso ocupando plataformas instaladas entre las ramas, con el propósito de detener los trabajos.

Los grupos conservacionistas advierten que estos árboles cumplen una función importante en el ecosistema del valle de San Rafael, al proporcionar refugio y alimento a distintas especies y servir como hábitat para aves migratorias. La región es considerada un corredor de biodiversidad en el que también se han registrado especies como jaguares, ocelotes y osos negros.

Por su parte, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) había informado que los cuatro álamos estaban identificados para su eliminación como parte del proyecto y que se habían realizado inspecciones ambientales antes de los trabajos. La agencia sostiene que toma en cuenta la protección de la vida silvestre y los recursos naturales durante la construcción.

El derribo del último árbol intensificó las críticas contra la ampliación de la infraestructura fronteriza y convirtió a “La Abuela” en un símbolo de la resistencia de grupos ambientalistas frente a una obra que, además del debate migratorio, mantiene abierta la discusión sobre sus consecuencias ecológicas.

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